El nostálgico de raza, el nacido en las décadas de los 80’ y los 90’ que desarrolló su infancia entre el DeLorean, los puños de Mazinger Z, las conversaciones de Epi y Blas o las Pokédex (entre muchos otros iconos de entonces), debe sentirse verdaderamente afortunado ya que la Industria de la Nostalgia ha venido para quedarse.

Pero por favor, no la confundan con la moda Retro, término utilizado para definir todo elemento de hace 2-3 décadas que, afortunada o desgraciadamente, se pone de moda en nuestros días. Ésta industria está llena de nostálgicos que recuerdan aquellos años dorados con verdadero sentimiento, y que buscan recuperar aquella esencia que tan feliz les hizo ser en aquellos primeros años de sus ya adultas vidas. Y no solo revivirla, si no compartirla con otros tantos de la misma condición.

En efecto, existe un numeroso grupo de empresas, cuentas de redes sociales, blogs o youtubers que, llevando el lema por bandera de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, persiguen sacar a flote al niño que todos llevamos dentro, hasta tal punto que consiguen conectar con los sentimientos y las ilusiones de toda una generación. ¿Te acuerdas de? Y tú, ¿también lo tenías? ¿Recuerdas lo que pasó tal día como hoy en el año 19XX? ¿Recuerdas el sabor de? Éste tipo de preguntas son formuladas constantemente, las cuales, al ser contestadas, provocan que una sonrisa y un suspiro broten inevitablemente de las caras de quienes las responden.

Pero, si antes decíamos que el nostálgico por definición debía sentirse afortunado, es porque realmente está de suerte. El ingenio y la constante búsqueda que a veces se mezclan con las reliquias que algunas personas todavía conservan en su casa, hacen que cualquier melancólico pueda recordar, con pelos y señales, aquellos años dorados en pleno siglo XXI , a través de bandas sonoras, canciones del momento, dibujos animados, películas, juguetes, objetos, series… y cómo no, chucherías. Aquellas golosinas que, entre prensa y revistas del momento, conformaban la preciosa y colorida decoración de los kioscos de los barrios y pueblos de la época.

Y si hablamos de estas chucherías, es inevitable hablar de RetroChuches. Se trata de una tienda online de golosinas y baratijas de los años 80’ y 90’ creada en el verano de 2014 en una acalorada y relajada tarde llena de recuerdos y nostalgia. Y, sí, sé que en este momento, al igual que muchas personas, te preguntas cómo es posible que puedan conseguir las chucherías que ofrecen, ya que muchas de ellas han dejado de verse con tanta frecuencia como antes y para muchos quedaron en el olvido. Sin embargo, no hay otro truco que el trabajo incansable y constante de búsqueda en cuanto a proveedores y fabricantes, por el que consiguen traer a nuestro poder las chucherías que tanto añoramos de aquellos años.  Y es que, como reza su lema, ellos son “el lado dulce de la nostalgia”.

A continuación, os dejamos una lista de las 15 chucherías más emblemáticas que poseen en su tienda,  las cuales sólo representan una pequeña parte de su extenso catálogo:

Peta Zetas: entraron en nuestros kioscos como un elefante en una cacharrería. Acostumbrados a las golosinas de toda la vida, los Peta-Zetas parecían brujería, ya que aquellos estallidos que sentíamos en la boca eran algo completamente desconocido hasta la fecha, rozando lo mágico. Por no hablar, claro, de su delicioso sabor (de fresa el clásico, aunque posteriormente también los crearon de Cola y tutti frutti). Lo cierto es que, a pesar de que en aquel momento fue una revolución, se han convertido con el tiempo en todo un emblema.

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– Caramelos Chimos: la empresa “General de Confitería S.A” fue la encargada de crear lo que, al menos para nosotros, ha sido uno de los grandes hitos en la historia “kiosquera” de nuestro país. Seguro que, si lees la letra “Chimos es, es un agujero, rodeado de buen caramelo”, automáticamente se te vienen a la cabeza, con entonación incluída. Y es que esas especies de “rosquillas” de caramelo de varios colores y sabores vinieron a cambiar la concepción que teníamos de los caramelos hasta la fecha. Cada paquete de Chimos era una combinación de sabores de naranja (color naranja), limón (amarillo), fresa (color rojizo), piña (verde) y, cómo no, el más buscado por todos, el de sabor a mora (de color morado). Desgraciadamente, los Chimos dejaron de ser fabricados en España, pero han seguido fabricándolos en el extranjero bajo el nombre de LifeSavers, y os podemos asegurar que los sabores y las texturas son exactamente iguales a los originales, ya que el formato sigue siendo el mismo.

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– Fresquitos: otra vuelta de tuerca más. Cuando parecía que los clásicos caramelos envueltos y las golosinas con azúcar espolvoreada era lo único que se podía encontrar en las tiendas, el caramelo en polvo que se impregnaba en una piruleta de caramelo sólido nos dejó sorprendidos a los niños de la época. Fabricado en varios sabores actualmente (el clásico de cereza, helado de fresa, cola o mora), éste polvo de caramelo daba cierta sensación de frescor durante y después, de ahí su nombre.

 

fresquito

 

– Bombones cápsula o magdalena: éstos exquisitos chocolates han sido imprescindibles en la infancia de muchos de nosotros (junto a las mariquitas y erizos de chocolate). Su sabor era simple: chocolate con leche. Sin embargo, su encanto radicaba en que, según la época del año, podías comerlos a temperatura ambiente, o  fríos (si tu kioskero tenía la consideración de meterlos en la nevera, claro). También había que tener especial cuidado con ellos en verano ya que, como cualquier bombón, perdía toda su esencia una vez derretido. Sin duda, un clásico en las bolsitas de chucherías de toda la vida.

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– Snipe de Nata: eran unos caramelos semi duros (o semi blandos según se mire) con un conseguido sabor a nata cuya mitad se quedaba pegada en el envoltorio al sacar el caramelo para comerlo. Eso sí, si tenías la “suerte” de comprar un Snipe de Nata duro, más te convendría tener el teléfono de un dentista de confianza a mano.

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– Chicles Bazooka: con un olor y sabor a fresa, cereza, uva o sandía intensos, se hicieron unos de los chicles más vendidos del momento desde su llegada en los años 50, y se mantuvieron hasta que desaparecieron a principio de los 80. Venían con una especie de tiras de cómic cuyo protagonista se llamaba Bazoka Joe, las cuales eran coleccionables.

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– Rueda de caramelos de fruta: Se presentaban en unas ruedas de plástico con compartimentos donde se “almacenaban” varios tipos de caramelo con sabor a fruta. La realidad es que los sabores estaban muy conseguidos para ser una golosina y su apariencia era bastante apetitosa.

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– Caramelos Mastia: si eres fan del sabor a regaliz, te habrás atiborrado de éstos cuadrados caramelos.  Al tener una textura blanda, ocurría exactamente igual que con los Snipe de Nata al retirar el envoltorio. Incluso si no te gusta el regaliz, habrás visto un millón de veces estos caramelos en las cajas de plástico de kioscos y papelerías.

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– Pintalabios: sólo con su nombre queda claro cuál era el efecto de ésta golosina. Se trataba de una barra roja de chicle que cuando los comías se te pintaban los labios de rojo. Simplemente imprescindibles.

pintalabios

 

– Anís rizado y baratijas de anís: al anís le ocurre igual que al regaliz, que tiene el mismo número de amantes que de detractores. Sin embargo, en éste caso, el bonito color de las bolas de anís y las divertidas figuras en las que se introducían (en forma de muñeco, raqueta, pipa de fumar, martillo, biberón, etc.), le daban a éstas delicias un toque diferente al resto de chucherías. Los más veteranos seguro que los recordarán con todo el cariño del mundo.anis-rizado

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– Caramelos Caravan y Supervan: ¿Qué decir de éstos característicos caramelos? Seguro que, si no recuerdas en este momento el sabor, sí que los reconoces instantáneamente al ver los “blíster” en los que venían presentados. Existían de dos tipos: uno que venía al más puro estilo “medicamento” con dos filas de caramelos; y otro, que venía también con dos filas de caramelo pero en, en un extremo, se incluía una pastilla redonda y rosada de chicle, más grande que el resto.

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– Melody Pop: anteriormente llamados “Pitagol”, era una piruleta de sabor a fresa que tenía la forma de un silbato y, además, ¡funcionaba! El único problema era que conforme te lo ibas comiendo, el silbato iba desapareciendo. Además, el palo del caramelo servía para variar las notas al hacerlo sonar. Seguro que han provocado a más de un vecino algún que otro dolor de cabeza con ellos.

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– Caramelos Drácula: el sabor a fresa por definición. Su intensidad y su textura lo hacían irresistibles, eso sí, si podías evitar morderlos. Y en caso de que fueras de los valientes que lo chupaban hasta que se agotara, tu boca se teñía de un color rojizo que no se quitaba hasta pasado un tiempo después.

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– Push Pop: está claro que no se trataba del caramelo más “higiénico” del mundo, pero sí que eran inconfundibles y memorables. Consistía en una barra de caramelo incrustada en un artefacto de plástico a través del cual podías introducir tu dedo para hacer subir o bajar el caramelo y poder comerlo. Eso sí, el dedo terminaba impregnado de caramelo, igual o peor que los labios y sus alrededores. Eran parecidos a los Two To One en esencia, pero éstos últimos venían con un pequeño regalo incluido.

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– Cantimploras Zumrock: Al igual que los caramelos Chimos, fueron fabricadas de varios sabores, y para las madres de toda la vida, eran lo que ellas denominaban “fuchina”, algo que, hasta la fecha, todavía no se ha conseguido determinar con certeza de qué brebaje se trata. Para su degustación, era imprescindible que estuvieran frías porque, calientes, podían llegar a convertirse verdaderamente en un mal trago. Lo interesante de éstas cantimploras era su “rasca y gana”, ya que tenías bastante probabilidad de conseguir cantimplora Zumrock. Eso sí, nunca estabas a salvo del típico “sigue intentándolo” y es cierto que, en ocasiones, se sorteaban premios de mayor calibre, tales como bicicletas o juguetes.

zumrock

Puede que hayas notado que durante la anterior descripción, se hablaba de las chucherías en pasado. Pero nada más lejos. Sólo es el efecto de la nostalgia que afecta en el momento a quien escribe. Gracias a RetroChuches, podéis volver a disfrutarlas y, por experiencia, os aseguramos que seréis trasladados automáticamente a vuestra infancia más profunda.

Podéis visitar su tienda en retrochuches.com, además de seguirlos en sus redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram en las cuales nos tienen a la última de sus noticias.

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1 comentario

  1. Maria Jesús on

    que ricas estaban ¡¡¡¡¡ Existe alguna tienda donde poder comprarlas sin que sea en internet?? Gracias.

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